InicioBlogDelirium en Paciente Anciano

Delirium en Paciente Anciano

Estamos de enhorabuena pues ha salido publicado en marzo de 2014, una revisión del Delirium en el paciente anciano, por la doctora Sharon Inouye principal investigadora y divulgadora de este síndrome geriátrico*. En estos momentos las políticas de seguridad asistencial son un elemento prioritario en todos los sistemas sanitarios, siendo el cuadro confusional un síndrome frecuente, infradetectado, que incrementa en gran manera los costes hospitalarios y especialmente supone un factor de riesgo de dependencia y mortalidad muy relevante en el paciente anciano. El delirium o estado confusional agudo, supone una alteración del nivel de conciencia que afecta a la atención, de curso fluctuante a lo largo del día y que suele estar producido por una enfermedad o efecto secundario a medicaciones. La frecuente presentación atípica de las enfermedades en el anciano, hace que sea frecuente esta forma de presentación.

En la comunidad puede afectar a un 2% de la población general, siendo del 14% en mayores de 85 años. A nivel hospitalario llega a afectar a un 30% de ancianos, en función de los servicios asistenciales, llegando a alcanzar cifras de un 70% en cuidados intensivos. Ver tabla.

La aparición de un delirium supone un factor de riesgo independiente de mortalidad a 6 y 12 meses, teniendo un gran impacto en la capacidad funcional, así un tercio de las personas ancianas autonómas con delirium al cabo de 2 años presenta una dependencia. Supone también un marcador de vulnerabilidad cerebral, al reflejar una disminución de la reserva cerebral y de demencia.

En la comunidad es importante que los equipos sanitarios conozcan bien la realidad cognitiva y funcional de las personas ancianas, para detectar precozmente cualquier modificación relevante de su estado basal, especialmente tras modificaciones terapéuticas. A nivel hospitalario el uso sistemático de herramientas de valoración cognitiva o el uso de la escala CAM (Confusion Assessment Method) en pacientes de riesgo es fundamental. Siendo importante realizar una doble estrategia de atención, por una parte realizar una valoración de los factores predisponentes y precipitantes para valorar la causa del mismo y una intervención global para minimizar el impacto de la hospitalización en la vida del anciano y en caso de los trastornos conductuales que interfieran en los cuidados o en la seguridad tratarlos adecuadamente con neurolépticos a las dosis y duraciones adecuadas.

Las intervenciones multicomponente para prevenir el delirium son una buena oportunidad para adaptar el sistema asistencial a las características y necesidades de la persona mayor, así aquellas medidas de psicoestimulación utilizando relojes, calendarios para orientar al paciente; manejo adecuado del sueño con una adecuada iluminación diurna, eliminando ruidos, temperaturas excesivas y medidas de confort como dar un vaso de leche templada, música relajante, evitando controles de constantes vitales o cambios de pañal intempestivos; priorizar movilizaciones precoces evitando restricciones físicas que triplican el riesgo de delirium; asegurarse que tienen colocadas prótesis dentales, gafas, audífonos y que funcionan correctamente; detección precoz de signos de deshidratación y un control minucioso y sistemático de la medicación que realmente están tomando (especialmente los psicofármacos y aquellos con potencial anticolinérgico). El control adecuado del dolor, así como la posible presencia o incremento del estreñimiento, y la retirada precoz de catéteres vesicales o vasculares, debería ser prioritario de detectar y atender. También puede ser una oportunidad para informar y educar a los cuidadores principales, que en los momentos de acompañamiento pueden estructurar ciertas actividades de reorientación y prevención, para involucrarse en el propio equipo multidisciplinar y conocer los objetivos globales asistenciales, así como los riesgos inherentes.

Dichas estrategias multicomponente en una revisión sistemática** se observa que reducen la incidencia y severidad del delirium, especialmente tras fractura de cadera, sin tener un gran impacto en mortalidad o en la institucionalización. Es llamativo así mismo que reducen en gran medida la estancia hospitalaria, siendo la duración en algunos estudios de unos 100 días, por lo que tras solucionar la causa precipitante la capacidad de adaptación cerebral es prolongada.

Delirium 3

A todas las personas que atendemos pacientes ancianos, esta actualización en conocimientos y posibles actividades de prevención, son de gran interés y deben sensibilizar a todos los recursos asistenciales para dar una atención integral y segura.

* Inouye S, Westendorp R, Saczynski J. Delirium in elderly people. Lancet 2014;383:911-921.

** Siddiqi N, Holt R, Britton AM, Holmes J. Interventions for preventing delirium in hospitalised patients. Cochrane Database of Systematic Reviews 2007, Issue 2. Art. No.: CD005563. DOI: 10.1002/14651858.CD005563.pub2.