InicioBlogEl calor

El calor

Hace 2 años se recogieron temperaturas muy altas y prolongadas en el verano nada habituales en nuestro medio.

El calor sobretodo asociado a humedad (lo que ocurre aquí) aumenta más el riesgo de mortalidad. En los dos últimos veranos y según fuentes de Sanidad las altas temperaturas provocaron la muerte de 35 personas. Las visitas de los mayores a urgencias en época estival aumentan entre un 20-25%.

 

Las personas que más acumulan el riesgo de muerte o enfermedad son los mayores, los muy jóvenes, los enfermos mentales, los enfermos de Alzheimer, inmovilizados, pacientes cardiópatas y respiratorios a los que deberíamos sumar los pacientes que tienen fiebre o personas con sobrepeso.

 

Blog fragilidad

 

El calor provoca primero una pérdida de líquidos y tenemos que saber que el envejecimiento provoca una dificultad en la regulación de la respuesta frente al calor.

 

Cuando los sistemas de transpiración actúan más de lo que el organismo está acostumbrado acaban provocando un debilitamiento del mismo.

 

Nos encontraremos ante dos situaciones:

A/ Agotamiento por el calor: en el cual se produce un aumento del sudor importante, calambres musculares, debilidad, mareo, náuseas, pulso rápido y débil asociado a dolor de cabeza.

 

B/ Insolación: en el cual ya se produce un aumento de la temperatura, tenemos la piel roja o seca, falta la transpiración, y se produce un estado de confusión o inconsciencia.

 

Si los principales usuarios de los servicios sanitarios son los mayores debemos ser capaces de reorientar y adaptar lo servicios y las necesidades de los mayores porque ellos son los principales usuarios del sistema sanitario.

 

Consejos:

 

1-      Nunca deje a nadie en un coche cerrado, aunque sea por poco espacio de tiempo, fundamentalmente niños, ancianos o animales. Ojo con los animales atados en casa sin accesos a lugares frescos, sin sombras o sin ventilación

 

2-      Beba líquidos entre 2 o 3 litros al día sobretodo agua y zumos. Una bebida ideal puede ser el suero oral, el suero casero o las bebidas de carácter deportivo. No tome bebidas alcohólicas, con cafeína o exceso de azúcar. Tampoco excesivamente fríos pues provocan dolor de estómago. Hay que beber sin sed y este es un consejo que hay que extender a todos los Centros Gerontológico que tienen personas en situación de inmovilización o con enfermedades neurodegenerativas.

 

3-      Si hay actividad intensa ésta se debe concentrar al principio o al final del día. En esta actividad hay que incluir las compras.

 

4-      Descansos frecuentes en cualquier actividad.

 

5-      Ropas claras, ligeras y holgadas. Evitar las fibras y utilizar básicamente el algodón (cuanto más tupido mejor). Es importante cubrirse la cabeza.

 

6-      La fotoprotección: de forma general en la cara protección 50+ y en el cuerpo entre 20-40. Utilizar gafas de sol homologadas durante los períodos de más riesgo: entre las 12 y las 5 de la tarde.

 

7-      Alimentación ligera y frecuente. Rica en ensaladas, fruta y yogur. Realizar cinco pequeñas comidas al día que contengan frutas y verduras evitando por el contrario los fritos y embutidos porque son ricos en sal y además de provocar sed pueden aumentar la sudoración corporal y la pérdida de líquidos.

 

8-      El baño o la ducha refrescante debe hacerse de forma lenta y sin contrastes bruscos de temperatura sobre todo en períodos de digestión: un tiempo prudencial pueden ser dos horas.

 

9-      Comprobar de forma frecuente cómo están los niños y personas mayores sobretodo si éstos se encuentran solos o si son dependientes.

 

10-  Consultar al médico si hay riesgos entre los medicamentos y el calor que toma la persona mayor: diuréticos, hipotensores, antihipertensivos en general  y medicamentos que se utilizan para la psicosis o sedantes. Todos estos fármacos pueden hacer que nuestro organismo se muestre un tanto perezoso en las respuestas frente a la hipertermia.

 

11-  Si aparecen síntomas de agotamiento: acercarse a un lugar fresco, en sombra, descanso y tomar líquidos.

 

12-  Durante el día cerrar ventanas y oscurecer la casa, abrir y airear la casa a la caída de la tarde y durante la noche.

 

13-  El ventilador puede ayudar a refrescarnos por la movilización de aire que produce.

 

14-  Si se repiten los calores, la opción será entrar en la cultura del aire acondicionado casero. De todos modos debemos estar alertas para utilizar recintos de carácter comunitario sobretodo cines, restaurantes, áreas comerciales, cajas de ahorro, bancos… que disponen de aire acondicionado…

 

Autor

Geriatra Matia Fundazioa