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En busca de la fragilidad

Hace unos días impartí una sesión en atención primaria sobre aspectos a tener en cuenta en la identificación precoz de la fragilidad en los ancianos, por lo que me parece interesante divulgar ciertos aspectos actuales del mismo.

En primer lugar como ocurre con otros conceptos en Geriatría la definición es variable, con diferentes consensos de relevancia para la homogeneidad de criterios en estudios epidemiológicos.* Así se considera como un síndrome caracterizado por una pérdida de la reserva biológica, como consecuencia de la cual se incrementa la vulnerabilidad ante estresores y entraña un riesgo de resultados adversos como discapacidad, hospitalización o muerte.

Es un concepto amplío que puede tener dos aproximaciones, una más física que enfatiza en aspectos como la debilidad, lentitud, pérdida de peso que puede ser más mensurable y otra como déficits acumulados en variables físicas, psicológicas, sociales que se detectan por medio de la valoración geriátrica integral.

El sustrato biológico que subyace en los cambios fisiopatológicos de la fragilidad tiene que ver con aspectos neuroendocrinos e inflamatorios principalmente, que suceden en el propio envejecimiento condicionados por aspectos relacionados con las comorbilidades y circunstancias vitales socioeconómicas.

Se han desarrollado diferentes escalas de cribado, ** de las cuales las más relevantes pueden ser la FRAIL Scale (Fatiga, Resistencia, Ambulation, Illnessess como más de 5 enfermedades, Loss o pérdida de peso >5% en un año), o la Frailty Index con un listado de diferentes factores de riesgo. Como test que presenten una sensibilidad alta disponemos de la velocidad de la marcha (más de 8 segundos en recorrer 6 metros), test timed get up and go, o el cuestionario PRISMA.

El espectro que abarca es amplio desde el individuo robusto, la prefragilidad, fragilidad y la dependencia instaurada de forma permanente, siendo dinámicos los objetivos asistenciales.

Con estos mimbres se han desarrollado estudios epidemiológicos en donde la prevalencia es del 10% en mayores de 65 años y en > 85 años se cuadruplica, siendo mayor en los hombres y con un riesgo de mortalidad mayor en mujeres. Aunque como ya se ha comentado depende en gran manera de la población estudiada y los criterios operativos utilizados. Así mismo nos puede servir como predictor para identificar pacientes en riesgo de fractura de cadera, discapacidad, institucionalización o mortalidad. Como diagnóstico diferencial hay que tener en cuenta la posibilidad de una depresión, malignidad, polimialgia reumática, tiroidopatias, etc. Por ello el riesgo alto de eventos adversos debe servir para poder tomar decisiones que permitan evaluar mejor el beneficio o riesgos para la seguridad de intervenciones diagnósticas o terapéuticas.

Las posibilidades terapéuticas son principalmente por medio del ejercicio que puede revertir parcialmente el efecto de la inmovilidad o la sarcopenia frecuente en la senectud, siendo suficiente realizar ejercicio unas dos veces por semana, así como garantizar una nutrición adecuada y variada, realizando una valoración de los medicamentos prescritos cuya indicación no este presente en la actualidad o que produzcan reacciones adversas. En un ensayo de intervención multicomponente con realización de ejercicio físico, cognitivo y suplementación nutricional durante 12 semanas se mejoran las variables en el indicador de fragilidad a los 3 y 6 meses, sin embargo los resultados en hospitalización, discapacidad o muerte, no.***

El papel que cumple el médico de Atención Primaria es esencial en la identificación precoz del declinar fisiológico del patológico, realizando un cribado en todos aquellos pacientes con más de 70 años, varias comorbilidades o con pérdida de peso involuntaria significativa, derivando a Geriatría a aquellos pacientes que se beneficien de una valoración  más especifica, consensuando objetivos entre los diferentes niveles asistenciales y especialmente coordinando adecuadamente los recursos sociosanitarios.

Functional abilities

* Morley JE, Vellas B, Van Kan GA et al. Frailty consensus: a call to action.J Am Med Dir Assoc 2013;14:392-397

**Theou O, Brothers T, Mitnitski A, Rockwood K. Operationalization of Frailty Using Eight Commonly Used Scales and Comparison of Their Ability to Predict All-Cause Mortality. JAGS 2013;61:1537.

***Ng TP, Feng L, Nyunt MS, et al. Nutritional, physical, cognitive, and combination interventions and frailty reversal among older adults: a randomized controlled trial.Am J Med 2015;128:1225.

Autor

Médico de Matia Fundazioa